sábado, 21 de mayo de 2011

SEMINARIO: ADICCIÓN AL ALCOHOL.





El pasado miércoles 11 de mayo de 2011 tuvo lugar el quinto seminario de esta asignatura que trataba sobre la adicción al alcohol (alcoholismo). Para su impartición contamos con la presencia de la trabajadora social de la asociación ANCLAJE, declarada de utilidad pública. Su objetivo es la prevención del consumo abusivo de alcohol, así como la inserción de las personas alcohólicas en la sociedad.


El alcohol es una de las drogas socialmente aceptadas en la sociedad (la más antigua de nuestra cultura) y aunque muchos lo consideran una sustancia que ingieren con asiduidad, no por ello son dependientes de ella. ¿pero carece esta afirmación de fundamento y lógica? Lo cierto es que, en ocasiones, es difícil diferenciar entre adicción o no, puesto que para ello es necesario un estudio individualizado del caso. Comentaba en mi entrada referente a la exposición de adicciones la siguiente cuestión que quiero que recordéis, puesto que en algunos ocasiones ha de tenerse mucha delicadeza para detectar un caso de alcoholismo.


¿Qué es una adicción? Muchos presumiremos saber una cuestión que pese a su aparente evidencia, no lo es tal. Imaginemos, una persona que bebe frecuentemente alcohol ¿hasta qué punto es adictiva a ella? Piensen, mientras os traslado a otro caso con el que vamos a hacer comparación. Otro chico/a siente la necesidad de beber un trago de vino todos los días, pero en pequeñas cantidades, simplemente para aliviar su ansiedad. ¿Cuál de los casos puede considerarse una adicción al alcohol, el primero, el segundo o los dos? Difícil cuestión, ¿verdad? Situaciones tan diferentes como las mostradas pueden paradójicamente tener muchas coincidencias, y casos como estos encontrárnoslo día a día en nuestro desempeño profesional. El primero parece claro, pero ¿y el segundo? ¿Pensáis que sería objeto de intervención? La respuesta no es tan sencilla como para aventurarnos a contestarla. Quizás esa necesidad oculte un problema mayor; quizás no.


Es por ello necesario la explicación y delimitación de los siguientes términos:


· Uso: utilización de la sustancia sin ningún tipo de consecuencias negativas en ningún área del individuo.


· Abuso: uso que daña o amenaza dañar la salud física, mental o el bienestar social del individuo, el entorno o la sociedad.


· Dependencia: tomar una sustancia para obtener efectos agradables y placenteros, y coexiste con una incapacidad de controlar dicha ingesta, llegando incluso a sentir malestar si no se consume. Suele manifestarse y ser visible en la tolerancia del individuo hacia el alcohol, así como en el conocido síndrome de abstinencia. En el caso del primero el usuario necesita la cantidad más para conseguir el mismo efecto. A misma cantidad disminuye el efecto; en el caso del segundo, tras no consumirse la sustancia aparece un malestar general, fatiga,… que desaparece tras ser consumida. Por tanto, ambos son indicadores de la dependencia de la persona hacia el alcohol.


A pesar de que la parte “más visible” de la intervención en sí se produce cuando se presenta la dependencia, no olvidemos que el trabajo comienza antes, actuando en materia de prevención, como así contempla el Plan Andaluz sobre Drogas en sus diferentes áreas. Miren si no el siguiente enlace en el que se destaca el importante papel de la prevención, pues según algunos estudios el 47% de los que se iniciaron en el consumo de alcohol antes de los 14 años se volvieron dependientes de esta sustancia.


http://www.elmundo.es/elmundosalud/2006/07/05/neurociencia/1152121265.html


Fíjense además como “La visión de la Fundación de Ayuda a la drogadicción (FAD). Problemas de drogas, aquí y ahoraestablece que debemos revisar los modelos preventivos. El objetivo de la abstinencia total no debe ser excluyente y la prevención debe plantearse de forma compatible con algún tipo de consumo. Que se consuma menos, que el inicio se produzca más tarde, que se prolongue durante menos tiempo, que se haga con menos riesgo, que tenga menos importancia en la vida de las personas, etc., también deben ser objetivos preventivos.


Fuente: temario Servicios Sociales Básicos y Especializados.



La Ley 4/97 Prevención y asistencia en materia de drogas es una de las específicas en este ámbito, pues entre otras contiene el marco normativo que regula las medidas dirigidas a la prevención, atención, incorporación social y coordinación y participación. Destacar también el importante movimiento asociativo que trabaja esta temática.


Un aspecto novedoso que también me aportó el seminario, aunque ya habíamos tenido un primer contacto con la asignatura de “Educación para la salud”, es que el alcoholismo es una enfermedad crónica si nos atenemos a la definición que desde la OMS se ofrece para el concepto de “salud”, considerándolo como el estado de completo bienestar físico, mental y social; y no solamente la ausencia de enfermedad.


Pero, ¿por qué crónica, una vez superado los problemas no desaparece la misma? NO. Esta es una creencia muy extendida que, obviamente es falsa. Los siguientes indicadores darán una cierta consistencia a esta argumentación.


1.- Durante su fase activa, provoca deterioro en todas las áreas del individuo.


2.- No existe una curación como tal, sino una recuperación de ellas.


3.- En ocasiones es imposible la recuperación.


El desarrollo del seminario en sí fue eminentemente práctico, en el que la ponente contaba alguna de sus experiencias durante su trayectoria laboral, y más en concreto en el contexto de la asociación para la cual trabaja. A diferencia del resto de seminarios, fue una trabajadora social la invitada, destacándose entre sus funciones las siguientes:


- Atención terapéutica. Trabajan la deshabituación del usuario de su adicción al alcohol, tratando de implantar en él un nuevo estilo de vida más saludable.


- Relaciones institucionales. Son los agentes que movilizan recursos, se ponen en contacto con instituciones para determinados asuntos, se postulan como el nexo entre la misma y el usuario.


- Ejecución y seguimiento del programa que se lleve a cabo con el/los usuario/s.


- Búsqueda de recursos. Son los profesionales idóneos para llevar a cabo esta función.


- Elaboración de proyectos ya sea individualizados o grupales para intervenir con personas que padecen adicción al alcohol.



Como puede observarse y también venimos conociendo a lo largo de los diferentes cursos de esta titulación, el trabajador social desempeña funciones más asistencialistas en el ámbito social. Sin embargo, para no romper la tónica de lo que viene siendo habitual en los seminarios de esta asignatura, centraré también mis miradas en la figura del educador social que, a diferencia de aquel, realiza labores más educativas, más centradas en la prevención. Seguidamente mostraré una lista que, a mi juicio puede desempeñar este profesional con las personas alcohólicas, aunque sea muy escasa su presencia en asociaciones o instituciones que tratan esta temática:



- Impartir talleres de prevención.


- Ayuda y asesoramiento personal en la búsqueda de un nuevo estilo de vida más saludable.


- Labores de mediación entre la familia y el usuario, o entre la primera y la institución o asociación.


- Trabajo conjunto con el trabajador social, psicólogo, médico en materia de atención terapéutica.


- Tareas de sensibilización en centros educativos.


- Impartir talleres de consumo responsable.


No olvidemos que en esta enfermedad no solo sufre el paciente o usuario (en términos más social), sino que además su familia también juega un papel importante, puesto que ésta se postularía como un apoyo sobre el que sustentar una intervención. Pero también puede darse la posibilidad de que ésta sobrelleve la situación de una forma que en nada beneficiaria al usuario, lo que requeriría la intervención de los profesionales para tratar de dar solución al problema. Su inclusión en un grupo para familiares puede ser el primer paso ya que con ello se les concienciaría sobre la problemática, se adquirirían conocimientos generales sobre la adicción, del mismo modo que se proporcionarían pautas para motivar a iniciar tratamiento al posible paciente.


Además esta enfermedad acarrea otros problemas que de ella se derivan y el asesoramiento y apoyo que se efectúe desde diferentes instancias se postulan como necesarios. Es aquí donde copan una importancia destacada los agentes del tercer sector, los cuales, en muchas ocasiones se erigen como los únicos que proporcionan estas ayudas. Considero en este caso primordial la existencia de personas que hayan sido rehabilitadas, así como grupos de familiares de éstos, en un intento de postularse como un estímulo para el paciente y un asesoramiento para los que le rodean. Pienso, este es un recurso que ha de tenerse en cuenta en cualquier asociación que trabaje con personas drogodependientes.


Cabría también destacar algunos recursos institucionales que se ofrecen para los mismos destacándose en el ámbito andaluz, las Viviendas de apoyo a la reinserción que se definen como unidades de alojamiento y convivencia ubicadas en edificios o zonas de viviendas normalizadas destinadas a drogodependientes durante su proceso terapéutico. Constituyen un recurso idóneo para aquellas personas que carecen de un sistema de relaciones y de vinculación con el entorno y que han logrado una estabilización en su proceso. También merecen atención, los Centros de día que se definen como un espacio terapéutico en el que se realizan intervenciones socioeducativas en régimen abierto, complementarias a los programas asistenciales y encaminadas a favorecer la incorporación social de personas con problemas de drogodependencias y adicciones que se encuentran en un proceso terapéutico y desde donde se potencia la formación personal y prelaboral como elemento básico de integración en el entorno del individuo.


Fuente: temario “Servicios Sociales Básicos y Especializados”


En cuanto a programas podemos señalar Red de artesanos que concede ayudas a las personas que por falta de formación tienen dificultades para acceder a un empleo, facilitándoles la formación necesaria para el aprendizaje de un oficio dentro de un entorno laboral normalizado; también se encuentra el programa Arquímides, que convocan ayudas de carácter permanente para promover la contratación de drogodependientes.


A continuación, y para dar por concluido la entrada referente a este seminario propondré un caso hipotético de llegada a una asociación, como puede ser la que hemos tratado durante el presente seminario. Del mismo modo, elaboraré un posible itinerario a seguir con una persona que padece alcoholismo.


1. Acompañado de un informe médico, es derivado a la asociación un usuario ante un posible diagnóstico de alcoholismo. Por consejos que recibe decide ir acompañado de algunos de sus parientes más cercanos. Fija una cita para entrevistarse con el/la trabajadora social de la asociación.


2. Durante el día de citación, de nuevo acompañado por familiares, se le realiza una entrevista por parte de la trabajadora social en el cual se recogen sus datos personales, se efectúa una valoración situacional y un diagnóstico inicial. Deciden fijar otra citación para volver a conversar.


3. En la nuevo reunión, el usuario explica a la profesional sus problemas personales, la situación de su entorno etc. Posteriormente el/la trabajadora social explica el funcionamiento de la asociación y los posibles programas a los que puede acceder. Le comunica cuando debe volver.


4. Junto con otros profesionales tras tener conocimiento étos del caso, trabajan de forma interdisciplinar, elaborando un Plan de Atención Individualizado (PAI)


5. El usuario accede a un tratamiento de deshabituación, donde se incluye en un grupo de autoayuda y de psicoterapia. Mientras, sus familiares también se insertan en grupo de autoayuda familiar para tratar de afrontar la situación.


6. Los diferentes profesionales hacen un seguimiento pormenorizado del usuario en sus diferentes programas (cada uno en ámbito de actuación) y llevan a cabo reuniones periódicas para valorar la evolución del mismo.


7. Una vez el usuario se encuentra rehabilitado de su adicción, se sigue trabajando con el usuario proporcionándoles diferentes recursos a los que puede acceder para facilitar su reinserción social, sobre todo aquellos encaminados a su inserción laboral.


jueves, 5 de mayo de 2011

EXPOSICIÓN GRUPAL: INFANCIA Y ENFERMEDAD- AULAS HOSPITALARIAS_ 27/04/2011


Esta exposición realizada por Rafa, Mª Ángeles P., Esperanza R. y María Dolores se centró en la infancia y la enfermedad, adentrándonos en la realidad de las aulas hospitalarias. Y es que, en muchas ocasiones cuando alguien enferma y requiere de hospitalización, nos centramos únicamente en los aspectos médicos que les afecta, sin embargo, no atendemos a la vertiente más social y educativa, y su importancia durante el proceso de atención a la enfermedad resulta crucial. En este caso nos centraremos en la figura infantil y las repercusiones socioeducativas de la permanencia duradera de un menor entre los muros de un centro hospitalario.


Para comenzar se realizará una breve aproximación a diferentes términos relacionados con la temática de la exposición desarrollada y que precisan de su aclaración.



En primer lugar comentaremos a qué nos referimos cuando hablamos de infancia, que no es más que todo ser humano que aún no ha alcanzado la mayoría de edad. En esta concepción es necesario tener en cuenta la posibilidad de que se haya alcanzado la mayoría de edad a través de diferentes medios legales. Si fundamental es la delimitación de dicho concepto, no menos importante lo es el de salud y enfermedad, otros de los ejes principales de la misma exposición.



El término “salud” hace mención al estado de bienestar completo y donde no solo ha de contemplarse la factores sanitarios, sino también los sociales o ambientales. Esto es, por ejemplo, en una persona donde no se registra ninguna enfermedad, no tiene por qué decirse de que goza de un estado envidiable de salud, ya que en ella pueda estar incidiendo otros factores que les imposibilita estar saludable (por ejemplo, se siente desmoralizado y debilitado ante la repentina pérdida de un familiar cercano); cuando hablamos de enfermedad lo hacemos para referirnos a un estado de alteración de la salud como consecuencia de una afección.



El marco legislativo en el que se encuadran estas aulas hospitalarias responden a la Declaración de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1959 y más en concreto al artículo 5, el cual establece: El niño física o mentalmente impedido o que sufra algún impedimento social debe recibir el tratamiento, la educación y el cuidado especiales que requiere su caso particular. También se alude a la Convención sobre los Derechos del Niño o el Plan Integral de Atención a la Infancia de Andalucía, si nos ajustamos a nuestro ámbito más próximo.





Cuando un menor pasa a insertar las listas de personas hospitalizadas muchos son los factores que en él van a incidir. Pero éstos únicamente no se centran en la propia persona enferma, sino que también afectan a su entorno más cercano, principalmente su familia. En ocasiones, y mayormente producido durante esta etapa, la hospitalización supone para el niño/a un shock emocional que puede tener serios riesgos si la estancia se prolonga durante un tiempo considerable. Esta situación no beneficia a una posible cura, evolución de la enfermedad por la cual se encuentra allí, algo que en caso de atenderse correctamente produciría el efecto inverso, esto es, podría ser beneficioso para el buen tratamiento de la dolencia que padece.Hablamos pues de un impacto físico, psiquicológico y social en la persona que se adentra en un hospital para ser tratado de cualquier deficiencia del organismo por la cual ha sido destinada al mismo. Es por ello necesaria, para éstos últimos aspectos la atención de un profesional adecuado que trate de reducir en cierto modo los niveles de estrés y ansiedad que en ellos puedan aparecer. Los trabajadores sociales o los psicólogos pueden ser algunas de las figuras profesionales que cabría la posibilidad de que actuasen.




Es algo obvio que el personal sanitario ha de intervenir en este, su terreno por excelencia, para atender a los pacientes. Sin embargo, esta actuación en cierto modo se antoja insuficiente y en la figura de un niño es más que patente. No olvidemos que hablamos de una etapa crucial en el desarrollo de una persona, y lo que en ella ocurra va a tener repercusiones en un futuro. Es un periodo de la vida en la que la imaginación se ha disparar, la creatividad, la interacción entre lo iguales, el aprendizaje de aquello que nos será útil en la vida… pero ¿qué ocurre si el niño/a solo se acostumbra a interactuar con personas adultas, donde no tenga la posibilidad de divertirse jugando, de no disfrutar en el parque como cada tarde hacen sus amigos o donde no tiene posibilidad de escuchar las explicaciones de un profesor? Es precisamente en estas áreas donde las aulas hospitalarias y las ciberaulas han de trabajar, tratando de seguir una línea lúdica, educativa e informativa en su trabajo con los más pequeños.





Para la atención de estos niños y niñas hospitalizados las Consejerías de Educación y de Salud mantienen vigente desde 1.988 un convenio de cooperación para la creación de Aulas Hospitalarias en los centros sanitarios de la Comunidad Autónoma de Andalucía, atendidas por docentes especializados.
Importante también el Decreto 167/2003, de 17 de junio, atendiendo especialmente al capítulo VI que es el que regula las Aulas Hospitalarias. Os dejo el enlace,



http://www.juntadeandalucia.es/compromisos20082012/archivos_repos/0/59.pdf



En la provincia de Sevilla podemos localizarlas en el Hospital Universitario Virgen Macarena, el Hospital Universitario Virgen del Valme y en el Hospital Universitario Virgen del Rocío, ésta última foco de interés para la aplicación práctica de los compañeros que expusieron esta temática.





Los entendidos hablan de una pedagogía hospitalaria que trate a personas que, por sus circunstancias especiales necesitan de una atención específica en materia de educación. Se fines son: complementar la acción médica, enseñar contenidos en el contexto hospitalario, se trata de una derivación de la Educación Social y no solo atañe al tema escolar, sino también a la familia, las amistades. Pero los médicos no tienen la formación ni las competencias suficientes para hacer frente a todos estos aspectos… ¿Qué ocurre pues? Se hace necesaria la presencia de otras figuras profesionales, como los profesores, los docentes. También hemos citado ya a los trabajadores sociales y los psicólogos pero, ¿y los educadores sociales?





Está figura no existe en este ámbito, principalmente porque aún no está considerado este perfil como personal sanitario, algo de lo que sí puede presumir el trabajo social, la otra perspectiva de nuestra titulación. Esta ausencia no supone que no se requiera, pero principalmente sus competencias son asumidas por personal docente o voluntarios. ¿Qué funciones podría realizar en este contexto estos profesionales? Los compañeros propusieron algunas, que trataré de ampliar con otras que considere oportunas y necesarias realizar por éstos:





- Actividades para potenciar la integración del niño/a.



- Reincorporación en el centro escolar de origen.



- Estudio individual de cada menor (vertiente educativa)



- Coordinación del aula hospitalaria con el centro escolar de origen del menor.



- Seguimiento y evaluación de cada caso.



- Trabajo con las familias: información y educación.



- Fomentar actividades recreativas y lúdicas.



- Favorecer el contacto con su entorno más cercano: compañeros, familiares, vecinos, amigos…



- Mediación entre familias y escuelas, escuelas y aulas hospitalarias.



- Seguimiento de los casos en el supuesto de que se les concede un tiempo determinado de estancia en casa, previa a su posterior reincorporación al centro hospitalario.





Como se va describiendo a la largo de los párrafos anteriores es primordial que desde instituciones públicas se fomente la creación de aulas hospitalarias, como hemos visto con anterioridad con la Junta de Andalucía. Es un derecho que ha de atenderse, la hospitalización de un niño/a no ha de provocar un parón en su formación escolar, esto es no ha de producir desavenencias en su itinerario escolar. Pero no solo la formación es el aspecto a atender, sino también el recuperar, mantener los contactos, fomentar el surgimiento de nuevas amistades entre los propios hospitalizados de modo que compartan experiencias, juegos… haciendo lo posible por romper por lo monotonía y la visión perenne de “batas blancas” que recuerda incesantemente el lugar donde se encuentran. Las ciberaulas fueron otra de las herramientas que nuestros compañeros nos mostraron, que se convierte en una habitación diferente a las allí existentes y donde una vez insertos, los niños olvidan por momentos donde y por qué se encuentran allí. Las sonrisas, los juegos, las películas suponen un impass en la dura estancia en el hospital. Aunque ello no se destina únicamente a los pacientes, sino también a los padres, los cuales, sin duda, el ver esbozar a sus hijos una sonrisa es la mejor de las terapias para superar ese trance. Igualmente evaden sus mentes por momentos y se alejan temporalmente del contexto que les envuelve.





La ubicación de las aulas hospitalarias ha de estar visible y todos los miembros de la comunidad hospitalaria han de fijarse esta iniciativa como un aspecto más que va a beneficiar al bienestar del menor. Igualmente importante es la presencia de profesionales cualificados que conjuntamente han de trabajar para un único fin. En cuanto al papel del voluntariado, éste ha de ser complementario a la actividad del profesional, pero nunca sustituirla.







Se requiere una concienciación de todos ellos (comunidad hospitalaria) de que necesitamos de la colaboración de cada uno de los perfiles profesionales que allí trabajan. Solo así podrán hacerse las cosas correctamente, de nada sirve empecinarnos en nuestra propio punto de vista, sin escuchar si quiera lo que otros nos digan y que, sin duda, puede ser interesante. No olvidemos, y me reitero en ello que en la salud no solo inciden elementos sanitarios, sino también sociales… que se abra paso a estos profesionales de este ámbito que aquí también tienen su ubicación. Pero eso no supone relegarlo un papel meramente anecdótico, sino que esta incorporación ha de hacerse efectiva otorgándoles el lugar que le corresponda y teniéndose en cuenta como un elemento más de la comunidad hospitalaria. En otras palabras, se requiere que se le atribuyan las funciones específicas para las cuales son competentes. Ello no solo lo expreso desde el prisma de futuro profesional de lo social, sino también desde aquellos estudios que postulan la existencia de elementos sociales que repercuten en el estado de salud de la persona, y que como tal, han de tratarse.





Me despido con un video donde se relata la experiencia de un chico que acude a un aula hospitalaria.



EXPOSICIÓN GRUPAL: COLECTIVO GITANO_ 13/04/2011

(Bandera del colectivo gitano)
Continuando con las exposiciones semanales en la asignatura “Intervención educativa ante problemas de desadaptación social” llegaba el turno para Jessica, Tania, Miriam y Yolanda quienes centraron sus esfuerzos en el colectivo gitano, desarrollando una labor de sensibilización y adentrándonos en la “Diversidad en el Mundo Gitano”.

Para dar comienzo a la sesión demostraron algunos estereotipos, mitos que sobre ellos tenemos, y es que si ya vengo comentando a lo largo de mis entradas cómo los prejuicios se imponen ante cualquier colectivo del que poco o nada de información tenemos, en este que aquí describiremos se hace más que patente, y a lo largo de siguientes líneas podrán dar buena cuenta de ello. También se ayudaron del popular juego “Quien es quien” en el que se trataba de poner en evidencia los prejuicios que mayormente tenemos sobre el citado colectivo. Se encuentran muy arraigados en la sociedad… Sí, son los que ahora, querido lector, estás pensando… por lo que evitaré redundar en este asunto.


Ni que decir tiene que el colectivo gitano tiene una cultura propia y unos orígenes que muchos desconocemos, por lo que no vendría mal comenzar por ello. De origen indio, su llegada a territorio ibérico se produce allá por el siglo XVI. La percepción social que por aquel entonces tenían de ellos era muy positiva, y fueron recibidos con agrado por lo autóctonos, por lo que no podría hablarse de exclusión social. Sin embargo, todo cambia con el Reinado de los Reyes Católicos, momento en el que empiezan a girar estereotipos sobre los gitanos, se producen persecuciones a todo aquel que formara parte del colectivo, del mismo modo que se lleva a cabo una represión política.


La situación se ve modificada llegados al siglo XIX, periodo en el cual se observa una paulatina acomodación y aceptación de los mismos, efectuando trabajos especialmente rurales, como son la ganadería y la agricultura. Pese a ello, todo vuelve a dar un vuelco cuando, tras la industrialización surgida tras la Revolución Industrial, se ven en la necesidad de emigrar a la ciudad (éxodo rural) en busca de otros trabajos que le reporten ingresos para poder subsistir. Empiezan de nuevo a surgir estereotipos y prejuicios sobre ellos que no hacen más que extenderse tanto en el conjunto de la sociedad como en el tiempo, pues muchos de ellos todavía perviven.


El perfil del colectivo gitano en nuestro país es el siguiente:


- Su esperanza de vida es 8-9 años menor que la de sus compatriotas payos.


- Casi todos los niños, el 94%, van a la escuela en Primaria. Pero pocos siguen a la Secundaria y un 80% abandona sin acabarla (la media de los españoles ronda el 31%, y entre los inmigrantes, el 46%).


- Aunque tienen una tasa de actividad mucho más alta que el resto de la sociedad, solo la mitad de los que trabaja es asalariado (frente a un 81% de la media española) y de ellos solo el 15% tiene un empleo fijo. Muchos viven de la venta ambulante.


- Prácticamente todos viven en pisos (los chabolistas rondan el 5%), pero suponen el 12% de los españoles que sufren exclusión severa, aunque son el 2% de la población. El 17% de los hogares recibe ayudas sociales o de ONG.


- El 42% siente rechazo al entrar en una piscina, una discoteca o una tienda. El 90% es partidario de que la mujer trabaje fuera de casa.


- Se suelen casar por el rito gitano además de por lo civil o la Iglesia; las parejas viven cerca o con los padres de él y casarse con un pariente aún es frecuente.



Fuente: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/integracion/gitana/algo/habremos/hecho/bien/elpepisoc/20100918elpepisoc_1/Tes



Su cultura es peculiar, y entre sus principales aspectos significativos destacan:


· Importancia destacada de la familia, donde es posible que se cuente incluso con más de un centenar de personas.


· El sector varonil es el que goza de mayor protagonismo e importancia. A él se encomiendan las tareas de sustento económico de la familia; la mujer asume un papel más secundario, y su rol se limita básicamente a la realización de tareas domésticas: limpieza, cuidado de los hijos… A este último aspecto señalar que su infancia se ve acortada por esta circunstancia, pues desde muy temprana edad destinan sus esfuerzos en ayudar a sus madres en las tareas de casa. En ello también influye su casamiento, que se produce con 16-17 años.


· Respeto a los mayores y los muertos.



Precisamente antes de la realización de este escrito tuve la oportunidad de ver un programa de televisión que trataba al colectivo en cuestión, “75 minutos: a mucha honra” que emitió la televisión pública de Andalucía, Canal Sur. Aquí os dejo el enlace por si a alguien le interesa verlo.


http://www.canalsuralacarta.es/television/video/a-mucha-honra/2261/9


Entre muchos de los asuntos que el mismo trató se encontraba el de la desmitificación del colectivo. Así, se contó con el testimonio de una chica gitana que estudia una carrera universitaria, precisamente Trabajo Social. Este hecho no supondría ninguna reflexión, si ésta no perteneciese a dicha cultura. Y es que, con ello se derriban ciertos estereotipos que catalogan a los gitanos como individuos sin aspiraciones laborales. Esta estudiante, así como estas otras personas que aparecen en el siguiente enlace, es una prueba de que esta concepción no obedece más que a una errónea extensión de un comportamiento individual, y por qué no decirlo también, a la desinformación sobre éstos que nos lleva a creernos lo que desde diferentes ámbitos de la sociedad se postula, más si cabe si son los mass media quienes lo transmiten.


http://www.hoy.es/v/20100227/sociedad/gitanos-universitarios-20100227.html



No obstante, noticias como éstas, así como otros reportajes más cercanos a dicha realidad también merecen mi consideración, pues con ello, desde las mismas fuentes donde se propaga esa imagen distorsionada, se difunde esa otra a la que poco estamos acostumbrados, y si con ello también se fomenta una mayor sensibilización sobre el propio colectivo, bienvenido sea… Utilizar los mismos medios para “desinformar de lo informado” (me he permitido esta pequeña ´adaptación´, en clara alusión a ese lema que espontáneamente todo hemos incorporado en nuestra clase de “desaprender lo aprendido”). Evidentemente con ello no se quiere decir que todos los gitanos sean bellísimas personas, honradas y trabajadoras, al igual que ocurre con los payos, lo que se pretende es no criminalizar a un colectivo por la actitud de una cierta cantidad de personas…


Pero no solo tenemos en nuestras mentes una idea preconcebida de una persona gitana, sino que además pretendemos que se comporten de acuerdo a nuestras expectativas. Esto queda perfectamente ilustrado en una de las personas que aparecen en el anterior documental, de igual modo que nuestras compañeras lo comentaron en clase. La razón estriba en que cuando alguien actúa de una manera distinta a cómo nosotros esperamos, esto es, nuestros esquemas mentales determinan, se tiende a considerarla como una excepción del grupo. Pues no pareces gitana, afirma la chica que le sugieren cuando conocen sus interés, preocupaciones… A pesar de todo, ésta trata de presumir y pregonar su condición de gitana allá por donde va.


Curiosa circunstancia la que encontramos a partir de esta apreciación. Me explico, si la conducta de un sujeto en cuestión está mal vista socialmente se tiende a extender dicha actitud al resto de individuos de su grupo; en caso contrario no… Fíjense de nuevo en los datos estadísticos sobre la población gitana que postulé con anterioridad, veremos pues como se confirma esta tendencia… lo haré a través de una pequeña tabla.


















ESTEREOTIPOS SOCIALES (GITANOS)


ESTADÍSTICAS REALES


- Los gitanos no escolarización a sus hijos.


El 94 % de los niños gitanos van a la escuela. Solo el 6 % no lo hacen. Aunque es cierto que un porcentaje bajo accede a estudios superiores.


- Los gitanos no trabajan


Tienen una tasa de actividad superior al resto de la sociedad.


- Los gitanos viven en chabolas.


Solo el 5 % de la población gitana viven en chabolas.



Como toda cultura, la gitana tiene también puntos débiles y que merecen especial atención. Es por ejemplo el papel de la mujer en el entorno de la misma. Es cierto que no es que se le minusvalore, el problema se encuentra en otorgarle únicamente las funciones reproductivas, una concepción de muy antaño que parece perdurar, especialmente en esta cultura. Cómo también pude conocer en el propio reportaje, son las personas de esta etnia las que reconocen aquellos aspectos en los que hay déficits, como en este descrito. Ante esta cuestión, dice una señora gitana, se intenta mantener las costumbres de los antepasados y se rectifican las que no van con los tiempos. Es precisamente en ese aspecto donde se está trabajando, pues cada vez es menor la dependencia de la mujer gitana con respecto al hombre. Además, parece haberse instaurado la opinión de que la mujer también ha de trabajar fuera de casa.


Sin embargo, también poseen otros valores del que muchos han de aprender, por ejemplo del respeto hacia los mayores. Este grupo de edad es fundamental y esencial en ellos, toda decisión que pueda tomarse ha de contar siempre con la aprobación de los mayores de la familia. También es de destacar la protección, la seguridad de la que suelen gozar cuando se encuentran entre los suyos, principalmente porque la solidaridad y la ayuda mútua también se encuentran muy arraigas en este colectivo.


Nos encontramos ante una minoría étnica que poco a poco va integrándose en la sociedad. Aunque evidentemente se necesita de la colaboración de todos, que despojándose de posibles estereotipos han de conceder la oportunidad de establecer comunicaciones, vivencias entre gitanos. Es cierto que es algo cada vez más conseguido, pero como vengo reiterando una y otra vez a lo largo de mis entradas de este blog, el camino aún se torna largo si verdaderamente queremos hablar de una sociedad intercultural. Aún podemos encontrar barrios, sobre todo en las periferias urbanas donde es predominante la figura de este colectivo, lejos de cualquier núcleo poblacional. El contacto con la población paya es apenas inexistente, una circunstancia que provoca el desconocimiento mutuo y por tanto se favorece la aparición de prejuicios que en nada beneficia a un futuro proceso de integración. Las personas gitanas que tratan de buscar su porvenir fuera de lo que ha sido su entorno, se encuentran con la negativa, el rechazo de los otros, algo que les lleva incluso a negar su condición de gitano/a para poder acceder, por ejemplo, a un puesto de trabajo. Aún estamos lejos de un verdadero proceso de integración social para este colectivo. Claro está que la tendencia parece positiva, pero no lo suficiente como para hablar rotundamente de una convivencia satisfactoria entre payos y gitanos, pues aún son muchas las barreras que éstos últimos han de sobrepasar para poder contar con la aprobación de aquellos.


El papel del educador social se antoja fundamental y necesario. Entre las funciones que se les puede atribuir en este ámbito destacar:


- Participación y mediación: ha de participar en la vida del colectivo, conociendo sus intereses, problemáticas… igualmente ha de postularse como un sujeto mediador en el contacto con diferentes instituciones, la población paya e incluso entre la propia comunidad gitana.


- Sensibilización: tarea especialmente destinada al conjunto poblacional. Es básicamente el objetivo que se encomendaron las compañeras con la realización de su exposición.


- Prevención: en la comunidad gitana suele presentarse algunos factores de riesgo tales por ejemplo en materia de educación o en cuestiones higiénicas o sexuales, principalmente en aquellos sectores que se encuentran en barrios marginales. Su finalidad es pues evitar la aparición de estos factores que puedan conllevar a la marginación y exclusión social. En materia de educación, por ejemplo, sería conveniente la impartición de cursos de formación laboral para aquellas personas que no hayan tenido la oportunidad de asistir a la escuela, pues ésta posibilitará y facilitará su inserción socio-laboral.


- Reeducación: en muchas ocasiones este colectivo tiene muy interiorizado el papel que la sociedad espera de ellos y tienden a comportarse de la manera que los demás piensan que actúan. A través del proceso de socialización, estos roles se transmiten de una generación a otra, por lo que en este caso, la función del educador social se destinará a “desaprender lo aprendido”. Hacerles ver que con esfuerzo, tesón y constancia podrán romper los muros que ante ellos se interponen, del mismo modo que también se ha de concienciar que, como otros, ellos también pueden aspirar a un trabajo que les permitan gozar de una autonomía tanto personal como familiar, pues no olvidemos que muchas familias son dependientes de los recursos institucionales.



Como conclusión, destacar la gran labor desarrollada por las compañeras en su intento de sensibilizar sobre el colectivo gitano, que si algo les caracteriza es la cantidad de estereotipos que sobre ellos giran. Si queremos la integración de esta comunidad, no estaría nada mal que empezásemos por despojarnos de todos los prejuicios que podamos tener, y sobre todo considerar su carácter heterogéneo, un elemento crucial para no extender a un grupo de millones de personas, las conductas de sujetos individualizados. Con ello finalizo esta entrada.

domingo, 1 de mayo de 2011

EXPOSICIÓN GRUPAL: SALUD MENTAL_06/04/2011



La exposición llevada a cabo por Clara, Cristina y Esperanza J.G. resultó novedosa e interesante, ya que trataron una temática de la que poco se conoce y sobre la que giran multitud de estereotipos. Precisamente con este asunto dieron comienzo a la sesión, mostrando imágenes y escenas de algunas películas del panorama cinematográfico, tales como “Shuttle Island” o “El intercambio”. Es bien sabido la importancia extrema que los individuos otorgamos a todo lo que se derive de los mass media, y si éstos no cesan de ofrecer imágenes mitificadas de la realidad, el resultado no es más que la obtención de una representación distorsionada de ésta. Así, por ejemplo, en la primera de la películas citadas, nos sumerge en un centro de atención a salud mental, pero lo hacen de una manera que provoca miedo, incertidumbre, acompañándose con ello de una banda sonora que ayuda a crearnos esa sensación; en el caso de la segunda, se llevan a cabo tratamientos inhumanos con una paciente que, sin padecer trastornos, la incitan a creer que verdaderamente tiene una enfermedad mental. Igualmente podemos apreciar dicha situación en la prensa, la televisión o Internet, los cuales suelen resaltar únicamente hechos violentos, desagradables, ocurridos a un paciente. Con ello se fomenta aún más el estigma y el rechazo.



Las mismas superproducciones citadas anteriormente nos van servir de ejemplo para adentrarnos en la evolución histórica del tratamiento de estas enfermedades. De este modo podemos apreciar como los manicomios eran las únicas instituciones que atendían a los enfermos mentales, situándose éstas en lugares de la periferia urbana y albergando a personas consideradas no válidas para la vida en sociedad. Ni que decir tiene que su único fin era la corrección social. A todo este cúmulo de circunstancias se unía el hecho de gozar con escasa investigación médica, por tanto y dada la ignorancia en este terreno, a ellos accedían toda persona que se creyera conveniente su ingreso. Era pues por tanto “un cajón de sastre”.



No obstante, a pesar de todo pueden ser catalogados como las primeras instituciones de atención a la pobreza, así como el germen del trabajo social y de la actividad propia de los trabajadores sociales. Todo da un giro drástico tras la II Guerra Mundial, cuando da comienzo un proceso de transición que culminará con la reforma psiquiátrica en la década de los ochenta del siglo pasado. Su principal acometido era desmantelar el sistema tradicional, optar por un modelo más cercano a la sociedad y utilizar terapias acordes a la atención de los pacientes.



En cuanto a la terminología y conceptos, señalar el de enfermedad mental, entendido como un conjunto de trastornos mentales. Dado que engloba a una gran cantidad de ellos, resulta muy difícil realizar una definición que los englobe a todos, aunque si podemos destacar que sus principales diferencias radican en los síntomas. Afecta a cualquier persona, independientemente de su clase social y pese a que no hay cura, sí que pueden aliviarse los efectos a través de tratamientos sanitarios y sociales.



Aunque como ya se comenta son muchos los trastornos existentes, la exposición se destinó básicamente a la esquizofrenia, considerada la más común. Todo hemos oído hablar sobre ella, pero ¿qué es realmente? La esquizofrenia es un trastorno complejo en el que existe una desconexión con la realidad, al menos parcial, es decir, se produce un proceso psicótico. Con frecuencia pueden aparecer trastornos caracterizados por la distorsión de la percepción (ilusiones o alucinaciones), pensamientos alterados en contenido y curso (delirios, megalomanía, enlentecimiento de pensamientos, ideas bizarras) y emociones apagadas o inadecuadas al contexto (cambios bruscos del ánimo, embotamiento afectivo, aislamiento o desconexión con lo que le rodea). En algunos casos el paciente puede llegar a creer que sus pensamientos y actos más íntimos son conocidos por los demás, que es el centro de todo lo que ocurre lo que le hace sentirse 'invadido'. Aunque existen diferentes tipos como la paranoide, la hebefrénica, la catatónica, la residual y la indiferenciada, la más común es la primera, entre cuyos síntomas se destacan las ideas delirantes, autolesiones, trastornos de la personalidad…oyen voces ajenas que al provocarles alucinaciones, los sumergen en un estado de angustia y temor.



Abarca el 1 % de la población mundial y en España, más de 400.000 personas han sido diagnosticadas de esquizofrenia, y cada año aparecen entre 18.000 y 24.000 nuevos casos (el 3% de la población española padece una enfermedad mental grave, según la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental). Afecta por igual a ambos sexos y es una de las enfermedades que produce mayor temor y rechazo social, principalmente por el trato marginal que se le daba hace unas décadas y donde existía cierta tendencia a la ocultación de la misma. Pero qué pensarían si les hablo de Beethoven, por ejemplo, que padecía un trastorno bipolar y sin embargo, es considerado como una de los genios de la música…



Suele hacer su aparición con brotes en la adolescencia o a comienzos de la edad adulta y pese a que los factores de riesgo pueden ser de carácter individual, genético, familiar, económico, social o ambiental (alteración química del cerebro, infecciones por virus, complicaciones en el parto o alteraciones en la forma y el funcionamiento del cerebro), parece ser que la predisposición genética es uno de los aspectos más incidentes.



Aparece de forma inespecífica y progresiva, por lo que pese a que surge de forma diferente en cada persona, por lo que general, los síntomas que suelen presentar se clasifican en positivos y negativos. Nos detendremos en ellos a continuación.



- Síntomas positivos.



· Ideas delirantes: la persona cree firmemente en algo que no existe o no ocurre en la realidad




· Alucinaciones: son percepciones sensoriales imaginarias. Pueden escuchar voces que consideran reales y conversar con ellas. En otras ocasiones ven cosas o personas que les dan órdenes, aunque esto es menos frecuente.




· Agitación psicomotriz: se produce un considerable aumento de los movimientos corporales mostrándose inquietos y sin poder dominar el entorno.




· Trastornos del pensamiento: su forma de pensar cambia y les puede resultar complicado mantener una conversación por el contenido de sus pensamientos o por la forma en que los estructuran. Su discurso puede llegar a ser incomprensible.




- Síntomas negativos.




· Aplanamiento o embotamiento Afectivo: puede impedir que la persona manifieste sus emociones y no respondan a lo que tiene a su alrededor. Su tono de voz, su expresión facial y los gestos de su cuerpo no reaccionan ante acontecimientos tristes o alegres o lo hacen de forma inadecuada.




· Disminución de la motivación y pérdida de vitalidad: Incluso pueden llegar a olvidar cómo hacer ciertas cosas, despreocupación por el entorno...




· Comunicación limitada: estas personas tienden a reducir mucho su grupo de amigos, el trato con los demás suele ser superficial e incluso llegan a aislarse completamente.




· Pobreza de pensamiento: algunas personas con esquizofrenia hablan poco y contestan de forma muy breve a las preguntas, ante su reducida contenido de pensamiento.




A raíz de ello, como comentaron las compañeras, las principales características psicosociales que pueden presentar las personas con esquizofrenia son:




- Baja autoestima.




- Inseguridad.




- Aislamiento.




- Poca concentración.




- Baja capacidad autocrítica.




Su diagnóstico suele ser muy complejo, además no se contabilizan pruebas de laboratorios específicas. En general, se utilizan por parte del personal clínico, pruebas neurológicas, y exámenes sobre síntomas y disfunciones sociolaborales. La entrevista junto con otros instrumentos del ámbito de la medicina tales como el TAC o los análisis genéticos también son válidos y útiles para el diagnóstico de la esquizofrenia.



Para su tratamiento, éste podemos contemplarlo desde diferentes vertientes, pero nos limitaremos a la social que es la que nos competa como profesionales de este terreno. La aceptación de la enfermedad se antoja fundamental, y en ello influye la estigmación social, que puede derivar incluso en la ocultación de la enfermedad, no solo desde la perspectiva personal sino también familiar. Vivimos en un mundo donde es patente la importancia que otorgamos al “qué dirán” y ello, en este caso, puede dificultar el tratamiento de la persona, pues, el atajar el problema en sus inicios es fundamental para cualquier intervención, pero más si cabe, en este ámbito.



La figura del educador social ha de estar visible y notaria en este terreno, pero sin embargo, éste no es contemplado en nuestra comunidad. Personalmente lo considero un grave retraso ya que es mucho lo que esta figura profesional tiene que aportar. Es obvio que la representación médica ha de estar presente, pero no olvidemos que es una enfermedad que incide y repercute en otros aspectos de la vida, como el social y, entre ellos el perfil profesional del el educador social es válido para atender esta problemática. Las terapias, la respuesta a estímulos han de ser continua, del mismo modo que también es conveniente realizar seguimientos individualizados de los pacientes. La necesidad del trabajo interdisciplinar parece palpable y bien se haría en incorporar en salud mental a los educadores sociales.



Personalmente, propondré una lista de funciones que este profesional podría realizar en este ámbito, apoyándome también en las consideraciones de Manuel Franco, jefe del Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Zamora y otras fuentes bibliográficas:




- Diagnosticar necesidades educativas.




- Acompañamiento en el proceso de rehabilitación




- Mediación entre el usuario y los servicios a los que puede el usuario acceder.




- Realización de actividades educativas encaminadas a la dinamización de la persona que padece la enfermedad.




- Realización de actividades de acogida en las diferentes instituciones.




- Elaboración, seguimiento y evaluación de proyectos educativos que se lleven a cabo con los usuarios en el contexto de la institución donde se realicen.




- Realización de entrevistas familiares y diagnóstico del entorno de la persona con enfermedad mental.




- Orientación individual y familiar.




- Potenciar en el individuo habilidades sociales.




- Desarrollar actividades de ocio y tiempo libre.




- Coordinación con diferentes servicios.




- Sensibilización social sobre las enfermedades mentales.




- Facilitar la inserción social y laboral de los usuarios.




- Formación laboral.




- Fomentar en el usuario destrezas y habilidades que les permite una mayor autonomía personal.



A continuación les proporcionaré un enlace donde podrán conocer el trabajo de una educadora social con un niño que padece psicosis infantil. Especialmente interesante porque comprende diferentes aspectos: nuestro lugar al tratar con estas personas, cómo ha de afrontarse una situación y ofrece algunas pincelas de su trabajo con el crío. Es de destacar cómo en una intervención no debemos intentar cambiar la percepción de la persona, pues este intento es vano, ante la evidencia de que ellos no distinguen la realidad de la ficción. El trabajo ha de centrarse en proporcionarles otras perspectivas, posibilidades que ni siquiera contemplan, esto es, ensancharles los límites de lo que su mente hasta entonces no abarcaba. También quisiera destacar del artículo la necesidades de hacer participes a las personas de todas las actuaciones que llevemos a cabo y que les afecta, del mismo modo que se debe fomentar la confianza para mayor eficacia de cualquier intervención que podamos realizar.



http://www.eduso.net/res/?b=5&c=44&n=130


En cuanto a los recursos que desde instituciones públicas se ofrecen, las compañeras señalaron que Andalucía es pionera en dicha oferta, y en ella podemos encontrar tanto aquellos referentes al ámbito más sanitario, como de apoyo social. Pese a ello “Diario de Sevilla” recoge en un artículo publicado en enero del presente año, el siguiente titular, “Las lagunas de la salud mental”. En él se pone en evidencia la escasez de recursos que se ofrecen para los enfermos mentales, especialmente los que revisten mayor gravedad, en los que, en ocasiones, la cárcel suele ser la única vía de solución ante los sucesivos brotes de violencia de los pacientes. Así, desde diferentes plataformas se insta a las instituciones públicas a proporcionar mayor asistencia a los enfermos mentales, concretados en mayor oferta de centros o tratamientos individualizados para éstos. De todo ello extraemos una lectura: avanzamos, sí, pero aún queda un largo camino por recorrer. Este lema, como han podido leer en alguna que otra entrada es el aspecto predominante en la mayor parte de los colectivos mostrados en esta asignatura, donde a pesar de que los avances son notorios, aún hay graves lagunas, deficiencias, que han atenderse.



http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/892989/las/lagunas/la/salud/mental.html



En conclusión, la exposición sobre esta temática ha resultado interesantísima y ciertamente ha despertado en mí el interés en conocer más sobre este colectivo. Su propuesta de la Comunidad Terapéutica Santa Clara, que es mixta, sin límites de edad y dependiente de SAS, nos trasladó a una realidad más práctica. Ésta, al igual que otras comunidades terapéuticas en las cuales se fomenta la recuperación médica y social son las que han sustituidos en cierto modo a los antiguos manicomios, en los cuales una vez insertos, las personas se destinaban a pasar allí el resto de tus días. La diferencia, como comprobarán es significativa. Les dejo un enlace que habla sobre ello y un video-documental donde se recoge algunas de las actividades que allí se desarrollan.

http://www.diariodesevilla.es/article/salud/517019/comunidades/terapeuticas/espacios/para/la/integracion.html





Pondré punto y final a través de un video interesantísimo, “Los rostros de la enfermedad mental”. En él se abarcan diferentes aspectos que atañen a la temática que en esta entrada se ha trabajado. La estigmación del colectivo, las opiniones de los familiares, profesionales, usuarios… Con ello me despido y finalizo el presente escrito.









OTRAS FUENTES BIBLIOGRÁFICAS UTILIZADAS:


http://www.elmundo.es/elmundosalud/especiales/2005/09/psiquiatria/esquizofrenia/tratamiento_farmacologico.html


http://www.elpais.com/articulo/sociedad/crisis/economica/afectara/salud/mental/elpepusoc/20081010elpepusoc_1/Tes


http://www.eduso.net/res/?b=5&c=42&n=124