jueves, 5 de mayo de 2011

EXPOSICIÓN GRUPAL: COLECTIVO GITANO_ 13/04/2011

(Bandera del colectivo gitano)
Continuando con las exposiciones semanales en la asignatura “Intervención educativa ante problemas de desadaptación social” llegaba el turno para Jessica, Tania, Miriam y Yolanda quienes centraron sus esfuerzos en el colectivo gitano, desarrollando una labor de sensibilización y adentrándonos en la “Diversidad en el Mundo Gitano”.

Para dar comienzo a la sesión demostraron algunos estereotipos, mitos que sobre ellos tenemos, y es que si ya vengo comentando a lo largo de mis entradas cómo los prejuicios se imponen ante cualquier colectivo del que poco o nada de información tenemos, en este que aquí describiremos se hace más que patente, y a lo largo de siguientes líneas podrán dar buena cuenta de ello. También se ayudaron del popular juego “Quien es quien” en el que se trataba de poner en evidencia los prejuicios que mayormente tenemos sobre el citado colectivo. Se encuentran muy arraigados en la sociedad… Sí, son los que ahora, querido lector, estás pensando… por lo que evitaré redundar en este asunto.


Ni que decir tiene que el colectivo gitano tiene una cultura propia y unos orígenes que muchos desconocemos, por lo que no vendría mal comenzar por ello. De origen indio, su llegada a territorio ibérico se produce allá por el siglo XVI. La percepción social que por aquel entonces tenían de ellos era muy positiva, y fueron recibidos con agrado por lo autóctonos, por lo que no podría hablarse de exclusión social. Sin embargo, todo cambia con el Reinado de los Reyes Católicos, momento en el que empiezan a girar estereotipos sobre los gitanos, se producen persecuciones a todo aquel que formara parte del colectivo, del mismo modo que se lleva a cabo una represión política.


La situación se ve modificada llegados al siglo XIX, periodo en el cual se observa una paulatina acomodación y aceptación de los mismos, efectuando trabajos especialmente rurales, como son la ganadería y la agricultura. Pese a ello, todo vuelve a dar un vuelco cuando, tras la industrialización surgida tras la Revolución Industrial, se ven en la necesidad de emigrar a la ciudad (éxodo rural) en busca de otros trabajos que le reporten ingresos para poder subsistir. Empiezan de nuevo a surgir estereotipos y prejuicios sobre ellos que no hacen más que extenderse tanto en el conjunto de la sociedad como en el tiempo, pues muchos de ellos todavía perviven.


El perfil del colectivo gitano en nuestro país es el siguiente:


- Su esperanza de vida es 8-9 años menor que la de sus compatriotas payos.


- Casi todos los niños, el 94%, van a la escuela en Primaria. Pero pocos siguen a la Secundaria y un 80% abandona sin acabarla (la media de los españoles ronda el 31%, y entre los inmigrantes, el 46%).


- Aunque tienen una tasa de actividad mucho más alta que el resto de la sociedad, solo la mitad de los que trabaja es asalariado (frente a un 81% de la media española) y de ellos solo el 15% tiene un empleo fijo. Muchos viven de la venta ambulante.


- Prácticamente todos viven en pisos (los chabolistas rondan el 5%), pero suponen el 12% de los españoles que sufren exclusión severa, aunque son el 2% de la población. El 17% de los hogares recibe ayudas sociales o de ONG.


- El 42% siente rechazo al entrar en una piscina, una discoteca o una tienda. El 90% es partidario de que la mujer trabaje fuera de casa.


- Se suelen casar por el rito gitano además de por lo civil o la Iglesia; las parejas viven cerca o con los padres de él y casarse con un pariente aún es frecuente.



Fuente: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/integracion/gitana/algo/habremos/hecho/bien/elpepisoc/20100918elpepisoc_1/Tes



Su cultura es peculiar, y entre sus principales aspectos significativos destacan:


· Importancia destacada de la familia, donde es posible que se cuente incluso con más de un centenar de personas.


· El sector varonil es el que goza de mayor protagonismo e importancia. A él se encomiendan las tareas de sustento económico de la familia; la mujer asume un papel más secundario, y su rol se limita básicamente a la realización de tareas domésticas: limpieza, cuidado de los hijos… A este último aspecto señalar que su infancia se ve acortada por esta circunstancia, pues desde muy temprana edad destinan sus esfuerzos en ayudar a sus madres en las tareas de casa. En ello también influye su casamiento, que se produce con 16-17 años.


· Respeto a los mayores y los muertos.



Precisamente antes de la realización de este escrito tuve la oportunidad de ver un programa de televisión que trataba al colectivo en cuestión, “75 minutos: a mucha honra” que emitió la televisión pública de Andalucía, Canal Sur. Aquí os dejo el enlace por si a alguien le interesa verlo.


http://www.canalsuralacarta.es/television/video/a-mucha-honra/2261/9


Entre muchos de los asuntos que el mismo trató se encontraba el de la desmitificación del colectivo. Así, se contó con el testimonio de una chica gitana que estudia una carrera universitaria, precisamente Trabajo Social. Este hecho no supondría ninguna reflexión, si ésta no perteneciese a dicha cultura. Y es que, con ello se derriban ciertos estereotipos que catalogan a los gitanos como individuos sin aspiraciones laborales. Esta estudiante, así como estas otras personas que aparecen en el siguiente enlace, es una prueba de que esta concepción no obedece más que a una errónea extensión de un comportamiento individual, y por qué no decirlo también, a la desinformación sobre éstos que nos lleva a creernos lo que desde diferentes ámbitos de la sociedad se postula, más si cabe si son los mass media quienes lo transmiten.


http://www.hoy.es/v/20100227/sociedad/gitanos-universitarios-20100227.html



No obstante, noticias como éstas, así como otros reportajes más cercanos a dicha realidad también merecen mi consideración, pues con ello, desde las mismas fuentes donde se propaga esa imagen distorsionada, se difunde esa otra a la que poco estamos acostumbrados, y si con ello también se fomenta una mayor sensibilización sobre el propio colectivo, bienvenido sea… Utilizar los mismos medios para “desinformar de lo informado” (me he permitido esta pequeña ´adaptación´, en clara alusión a ese lema que espontáneamente todo hemos incorporado en nuestra clase de “desaprender lo aprendido”). Evidentemente con ello no se quiere decir que todos los gitanos sean bellísimas personas, honradas y trabajadoras, al igual que ocurre con los payos, lo que se pretende es no criminalizar a un colectivo por la actitud de una cierta cantidad de personas…


Pero no solo tenemos en nuestras mentes una idea preconcebida de una persona gitana, sino que además pretendemos que se comporten de acuerdo a nuestras expectativas. Esto queda perfectamente ilustrado en una de las personas que aparecen en el anterior documental, de igual modo que nuestras compañeras lo comentaron en clase. La razón estriba en que cuando alguien actúa de una manera distinta a cómo nosotros esperamos, esto es, nuestros esquemas mentales determinan, se tiende a considerarla como una excepción del grupo. Pues no pareces gitana, afirma la chica que le sugieren cuando conocen sus interés, preocupaciones… A pesar de todo, ésta trata de presumir y pregonar su condición de gitana allá por donde va.


Curiosa circunstancia la que encontramos a partir de esta apreciación. Me explico, si la conducta de un sujeto en cuestión está mal vista socialmente se tiende a extender dicha actitud al resto de individuos de su grupo; en caso contrario no… Fíjense de nuevo en los datos estadísticos sobre la población gitana que postulé con anterioridad, veremos pues como se confirma esta tendencia… lo haré a través de una pequeña tabla.


















ESTEREOTIPOS SOCIALES (GITANOS)


ESTADÍSTICAS REALES


- Los gitanos no escolarización a sus hijos.


El 94 % de los niños gitanos van a la escuela. Solo el 6 % no lo hacen. Aunque es cierto que un porcentaje bajo accede a estudios superiores.


- Los gitanos no trabajan


Tienen una tasa de actividad superior al resto de la sociedad.


- Los gitanos viven en chabolas.


Solo el 5 % de la población gitana viven en chabolas.



Como toda cultura, la gitana tiene también puntos débiles y que merecen especial atención. Es por ejemplo el papel de la mujer en el entorno de la misma. Es cierto que no es que se le minusvalore, el problema se encuentra en otorgarle únicamente las funciones reproductivas, una concepción de muy antaño que parece perdurar, especialmente en esta cultura. Cómo también pude conocer en el propio reportaje, son las personas de esta etnia las que reconocen aquellos aspectos en los que hay déficits, como en este descrito. Ante esta cuestión, dice una señora gitana, se intenta mantener las costumbres de los antepasados y se rectifican las que no van con los tiempos. Es precisamente en ese aspecto donde se está trabajando, pues cada vez es menor la dependencia de la mujer gitana con respecto al hombre. Además, parece haberse instaurado la opinión de que la mujer también ha de trabajar fuera de casa.


Sin embargo, también poseen otros valores del que muchos han de aprender, por ejemplo del respeto hacia los mayores. Este grupo de edad es fundamental y esencial en ellos, toda decisión que pueda tomarse ha de contar siempre con la aprobación de los mayores de la familia. También es de destacar la protección, la seguridad de la que suelen gozar cuando se encuentran entre los suyos, principalmente porque la solidaridad y la ayuda mútua también se encuentran muy arraigas en este colectivo.


Nos encontramos ante una minoría étnica que poco a poco va integrándose en la sociedad. Aunque evidentemente se necesita de la colaboración de todos, que despojándose de posibles estereotipos han de conceder la oportunidad de establecer comunicaciones, vivencias entre gitanos. Es cierto que es algo cada vez más conseguido, pero como vengo reiterando una y otra vez a lo largo de mis entradas de este blog, el camino aún se torna largo si verdaderamente queremos hablar de una sociedad intercultural. Aún podemos encontrar barrios, sobre todo en las periferias urbanas donde es predominante la figura de este colectivo, lejos de cualquier núcleo poblacional. El contacto con la población paya es apenas inexistente, una circunstancia que provoca el desconocimiento mutuo y por tanto se favorece la aparición de prejuicios que en nada beneficia a un futuro proceso de integración. Las personas gitanas que tratan de buscar su porvenir fuera de lo que ha sido su entorno, se encuentran con la negativa, el rechazo de los otros, algo que les lleva incluso a negar su condición de gitano/a para poder acceder, por ejemplo, a un puesto de trabajo. Aún estamos lejos de un verdadero proceso de integración social para este colectivo. Claro está que la tendencia parece positiva, pero no lo suficiente como para hablar rotundamente de una convivencia satisfactoria entre payos y gitanos, pues aún son muchas las barreras que éstos últimos han de sobrepasar para poder contar con la aprobación de aquellos.


El papel del educador social se antoja fundamental y necesario. Entre las funciones que se les puede atribuir en este ámbito destacar:


- Participación y mediación: ha de participar en la vida del colectivo, conociendo sus intereses, problemáticas… igualmente ha de postularse como un sujeto mediador en el contacto con diferentes instituciones, la población paya e incluso entre la propia comunidad gitana.


- Sensibilización: tarea especialmente destinada al conjunto poblacional. Es básicamente el objetivo que se encomendaron las compañeras con la realización de su exposición.


- Prevención: en la comunidad gitana suele presentarse algunos factores de riesgo tales por ejemplo en materia de educación o en cuestiones higiénicas o sexuales, principalmente en aquellos sectores que se encuentran en barrios marginales. Su finalidad es pues evitar la aparición de estos factores que puedan conllevar a la marginación y exclusión social. En materia de educación, por ejemplo, sería conveniente la impartición de cursos de formación laboral para aquellas personas que no hayan tenido la oportunidad de asistir a la escuela, pues ésta posibilitará y facilitará su inserción socio-laboral.


- Reeducación: en muchas ocasiones este colectivo tiene muy interiorizado el papel que la sociedad espera de ellos y tienden a comportarse de la manera que los demás piensan que actúan. A través del proceso de socialización, estos roles se transmiten de una generación a otra, por lo que en este caso, la función del educador social se destinará a “desaprender lo aprendido”. Hacerles ver que con esfuerzo, tesón y constancia podrán romper los muros que ante ellos se interponen, del mismo modo que también se ha de concienciar que, como otros, ellos también pueden aspirar a un trabajo que les permitan gozar de una autonomía tanto personal como familiar, pues no olvidemos que muchas familias son dependientes de los recursos institucionales.



Como conclusión, destacar la gran labor desarrollada por las compañeras en su intento de sensibilizar sobre el colectivo gitano, que si algo les caracteriza es la cantidad de estereotipos que sobre ellos giran. Si queremos la integración de esta comunidad, no estaría nada mal que empezásemos por despojarnos de todos los prejuicios que podamos tener, y sobre todo considerar su carácter heterogéneo, un elemento crucial para no extender a un grupo de millones de personas, las conductas de sujetos individualizados. Con ello finalizo esta entrada.

domingo, 1 de mayo de 2011

EXPOSICIÓN GRUPAL: SALUD MENTAL_06/04/2011



La exposición llevada a cabo por Clara, Cristina y Esperanza J.G. resultó novedosa e interesante, ya que trataron una temática de la que poco se conoce y sobre la que giran multitud de estereotipos. Precisamente con este asunto dieron comienzo a la sesión, mostrando imágenes y escenas de algunas películas del panorama cinematográfico, tales como “Shuttle Island” o “El intercambio”. Es bien sabido la importancia extrema que los individuos otorgamos a todo lo que se derive de los mass media, y si éstos no cesan de ofrecer imágenes mitificadas de la realidad, el resultado no es más que la obtención de una representación distorsionada de ésta. Así, por ejemplo, en la primera de la películas citadas, nos sumerge en un centro de atención a salud mental, pero lo hacen de una manera que provoca miedo, incertidumbre, acompañándose con ello de una banda sonora que ayuda a crearnos esa sensación; en el caso de la segunda, se llevan a cabo tratamientos inhumanos con una paciente que, sin padecer trastornos, la incitan a creer que verdaderamente tiene una enfermedad mental. Igualmente podemos apreciar dicha situación en la prensa, la televisión o Internet, los cuales suelen resaltar únicamente hechos violentos, desagradables, ocurridos a un paciente. Con ello se fomenta aún más el estigma y el rechazo.



Las mismas superproducciones citadas anteriormente nos van servir de ejemplo para adentrarnos en la evolución histórica del tratamiento de estas enfermedades. De este modo podemos apreciar como los manicomios eran las únicas instituciones que atendían a los enfermos mentales, situándose éstas en lugares de la periferia urbana y albergando a personas consideradas no válidas para la vida en sociedad. Ni que decir tiene que su único fin era la corrección social. A todo este cúmulo de circunstancias se unía el hecho de gozar con escasa investigación médica, por tanto y dada la ignorancia en este terreno, a ellos accedían toda persona que se creyera conveniente su ingreso. Era pues por tanto “un cajón de sastre”.



No obstante, a pesar de todo pueden ser catalogados como las primeras instituciones de atención a la pobreza, así como el germen del trabajo social y de la actividad propia de los trabajadores sociales. Todo da un giro drástico tras la II Guerra Mundial, cuando da comienzo un proceso de transición que culminará con la reforma psiquiátrica en la década de los ochenta del siglo pasado. Su principal acometido era desmantelar el sistema tradicional, optar por un modelo más cercano a la sociedad y utilizar terapias acordes a la atención de los pacientes.



En cuanto a la terminología y conceptos, señalar el de enfermedad mental, entendido como un conjunto de trastornos mentales. Dado que engloba a una gran cantidad de ellos, resulta muy difícil realizar una definición que los englobe a todos, aunque si podemos destacar que sus principales diferencias radican en los síntomas. Afecta a cualquier persona, independientemente de su clase social y pese a que no hay cura, sí que pueden aliviarse los efectos a través de tratamientos sanitarios y sociales.



Aunque como ya se comenta son muchos los trastornos existentes, la exposición se destinó básicamente a la esquizofrenia, considerada la más común. Todo hemos oído hablar sobre ella, pero ¿qué es realmente? La esquizofrenia es un trastorno complejo en el que existe una desconexión con la realidad, al menos parcial, es decir, se produce un proceso psicótico. Con frecuencia pueden aparecer trastornos caracterizados por la distorsión de la percepción (ilusiones o alucinaciones), pensamientos alterados en contenido y curso (delirios, megalomanía, enlentecimiento de pensamientos, ideas bizarras) y emociones apagadas o inadecuadas al contexto (cambios bruscos del ánimo, embotamiento afectivo, aislamiento o desconexión con lo que le rodea). En algunos casos el paciente puede llegar a creer que sus pensamientos y actos más íntimos son conocidos por los demás, que es el centro de todo lo que ocurre lo que le hace sentirse 'invadido'. Aunque existen diferentes tipos como la paranoide, la hebefrénica, la catatónica, la residual y la indiferenciada, la más común es la primera, entre cuyos síntomas se destacan las ideas delirantes, autolesiones, trastornos de la personalidad…oyen voces ajenas que al provocarles alucinaciones, los sumergen en un estado de angustia y temor.



Abarca el 1 % de la población mundial y en España, más de 400.000 personas han sido diagnosticadas de esquizofrenia, y cada año aparecen entre 18.000 y 24.000 nuevos casos (el 3% de la población española padece una enfermedad mental grave, según la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental). Afecta por igual a ambos sexos y es una de las enfermedades que produce mayor temor y rechazo social, principalmente por el trato marginal que se le daba hace unas décadas y donde existía cierta tendencia a la ocultación de la misma. Pero qué pensarían si les hablo de Beethoven, por ejemplo, que padecía un trastorno bipolar y sin embargo, es considerado como una de los genios de la música…



Suele hacer su aparición con brotes en la adolescencia o a comienzos de la edad adulta y pese a que los factores de riesgo pueden ser de carácter individual, genético, familiar, económico, social o ambiental (alteración química del cerebro, infecciones por virus, complicaciones en el parto o alteraciones en la forma y el funcionamiento del cerebro), parece ser que la predisposición genética es uno de los aspectos más incidentes.



Aparece de forma inespecífica y progresiva, por lo que pese a que surge de forma diferente en cada persona, por lo que general, los síntomas que suelen presentar se clasifican en positivos y negativos. Nos detendremos en ellos a continuación.



- Síntomas positivos.



· Ideas delirantes: la persona cree firmemente en algo que no existe o no ocurre en la realidad




· Alucinaciones: son percepciones sensoriales imaginarias. Pueden escuchar voces que consideran reales y conversar con ellas. En otras ocasiones ven cosas o personas que les dan órdenes, aunque esto es menos frecuente.




· Agitación psicomotriz: se produce un considerable aumento de los movimientos corporales mostrándose inquietos y sin poder dominar el entorno.




· Trastornos del pensamiento: su forma de pensar cambia y les puede resultar complicado mantener una conversación por el contenido de sus pensamientos o por la forma en que los estructuran. Su discurso puede llegar a ser incomprensible.




- Síntomas negativos.




· Aplanamiento o embotamiento Afectivo: puede impedir que la persona manifieste sus emociones y no respondan a lo que tiene a su alrededor. Su tono de voz, su expresión facial y los gestos de su cuerpo no reaccionan ante acontecimientos tristes o alegres o lo hacen de forma inadecuada.




· Disminución de la motivación y pérdida de vitalidad: Incluso pueden llegar a olvidar cómo hacer ciertas cosas, despreocupación por el entorno...




· Comunicación limitada: estas personas tienden a reducir mucho su grupo de amigos, el trato con los demás suele ser superficial e incluso llegan a aislarse completamente.




· Pobreza de pensamiento: algunas personas con esquizofrenia hablan poco y contestan de forma muy breve a las preguntas, ante su reducida contenido de pensamiento.




A raíz de ello, como comentaron las compañeras, las principales características psicosociales que pueden presentar las personas con esquizofrenia son:




- Baja autoestima.




- Inseguridad.




- Aislamiento.




- Poca concentración.




- Baja capacidad autocrítica.




Su diagnóstico suele ser muy complejo, además no se contabilizan pruebas de laboratorios específicas. En general, se utilizan por parte del personal clínico, pruebas neurológicas, y exámenes sobre síntomas y disfunciones sociolaborales. La entrevista junto con otros instrumentos del ámbito de la medicina tales como el TAC o los análisis genéticos también son válidos y útiles para el diagnóstico de la esquizofrenia.



Para su tratamiento, éste podemos contemplarlo desde diferentes vertientes, pero nos limitaremos a la social que es la que nos competa como profesionales de este terreno. La aceptación de la enfermedad se antoja fundamental, y en ello influye la estigmación social, que puede derivar incluso en la ocultación de la enfermedad, no solo desde la perspectiva personal sino también familiar. Vivimos en un mundo donde es patente la importancia que otorgamos al “qué dirán” y ello, en este caso, puede dificultar el tratamiento de la persona, pues, el atajar el problema en sus inicios es fundamental para cualquier intervención, pero más si cabe, en este ámbito.



La figura del educador social ha de estar visible y notaria en este terreno, pero sin embargo, éste no es contemplado en nuestra comunidad. Personalmente lo considero un grave retraso ya que es mucho lo que esta figura profesional tiene que aportar. Es obvio que la representación médica ha de estar presente, pero no olvidemos que es una enfermedad que incide y repercute en otros aspectos de la vida, como el social y, entre ellos el perfil profesional del el educador social es válido para atender esta problemática. Las terapias, la respuesta a estímulos han de ser continua, del mismo modo que también es conveniente realizar seguimientos individualizados de los pacientes. La necesidad del trabajo interdisciplinar parece palpable y bien se haría en incorporar en salud mental a los educadores sociales.



Personalmente, propondré una lista de funciones que este profesional podría realizar en este ámbito, apoyándome también en las consideraciones de Manuel Franco, jefe del Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Zamora y otras fuentes bibliográficas:




- Diagnosticar necesidades educativas.




- Acompañamiento en el proceso de rehabilitación




- Mediación entre el usuario y los servicios a los que puede el usuario acceder.




- Realización de actividades educativas encaminadas a la dinamización de la persona que padece la enfermedad.




- Realización de actividades de acogida en las diferentes instituciones.




- Elaboración, seguimiento y evaluación de proyectos educativos que se lleven a cabo con los usuarios en el contexto de la institución donde se realicen.




- Realización de entrevistas familiares y diagnóstico del entorno de la persona con enfermedad mental.




- Orientación individual y familiar.




- Potenciar en el individuo habilidades sociales.




- Desarrollar actividades de ocio y tiempo libre.




- Coordinación con diferentes servicios.




- Sensibilización social sobre las enfermedades mentales.




- Facilitar la inserción social y laboral de los usuarios.




- Formación laboral.




- Fomentar en el usuario destrezas y habilidades que les permite una mayor autonomía personal.



A continuación les proporcionaré un enlace donde podrán conocer el trabajo de una educadora social con un niño que padece psicosis infantil. Especialmente interesante porque comprende diferentes aspectos: nuestro lugar al tratar con estas personas, cómo ha de afrontarse una situación y ofrece algunas pincelas de su trabajo con el crío. Es de destacar cómo en una intervención no debemos intentar cambiar la percepción de la persona, pues este intento es vano, ante la evidencia de que ellos no distinguen la realidad de la ficción. El trabajo ha de centrarse en proporcionarles otras perspectivas, posibilidades que ni siquiera contemplan, esto es, ensancharles los límites de lo que su mente hasta entonces no abarcaba. También quisiera destacar del artículo la necesidades de hacer participes a las personas de todas las actuaciones que llevemos a cabo y que les afecta, del mismo modo que se debe fomentar la confianza para mayor eficacia de cualquier intervención que podamos realizar.



http://www.eduso.net/res/?b=5&c=44&n=130


En cuanto a los recursos que desde instituciones públicas se ofrecen, las compañeras señalaron que Andalucía es pionera en dicha oferta, y en ella podemos encontrar tanto aquellos referentes al ámbito más sanitario, como de apoyo social. Pese a ello “Diario de Sevilla” recoge en un artículo publicado en enero del presente año, el siguiente titular, “Las lagunas de la salud mental”. En él se pone en evidencia la escasez de recursos que se ofrecen para los enfermos mentales, especialmente los que revisten mayor gravedad, en los que, en ocasiones, la cárcel suele ser la única vía de solución ante los sucesivos brotes de violencia de los pacientes. Así, desde diferentes plataformas se insta a las instituciones públicas a proporcionar mayor asistencia a los enfermos mentales, concretados en mayor oferta de centros o tratamientos individualizados para éstos. De todo ello extraemos una lectura: avanzamos, sí, pero aún queda un largo camino por recorrer. Este lema, como han podido leer en alguna que otra entrada es el aspecto predominante en la mayor parte de los colectivos mostrados en esta asignatura, donde a pesar de que los avances son notorios, aún hay graves lagunas, deficiencias, que han atenderse.



http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/892989/las/lagunas/la/salud/mental.html



En conclusión, la exposición sobre esta temática ha resultado interesantísima y ciertamente ha despertado en mí el interés en conocer más sobre este colectivo. Su propuesta de la Comunidad Terapéutica Santa Clara, que es mixta, sin límites de edad y dependiente de SAS, nos trasladó a una realidad más práctica. Ésta, al igual que otras comunidades terapéuticas en las cuales se fomenta la recuperación médica y social son las que han sustituidos en cierto modo a los antiguos manicomios, en los cuales una vez insertos, las personas se destinaban a pasar allí el resto de tus días. La diferencia, como comprobarán es significativa. Les dejo un enlace que habla sobre ello y un video-documental donde se recoge algunas de las actividades que allí se desarrollan.

http://www.diariodesevilla.es/article/salud/517019/comunidades/terapeuticas/espacios/para/la/integracion.html





Pondré punto y final a través de un video interesantísimo, “Los rostros de la enfermedad mental”. En él se abarcan diferentes aspectos que atañen a la temática que en esta entrada se ha trabajado. La estigmación del colectivo, las opiniones de los familiares, profesionales, usuarios… Con ello me despido y finalizo el presente escrito.









OTRAS FUENTES BIBLIOGRÁFICAS UTILIZADAS:


http://www.elmundo.es/elmundosalud/especiales/2005/09/psiquiatria/esquizofrenia/tratamiento_farmacologico.html


http://www.elpais.com/articulo/sociedad/crisis/economica/afectara/salud/mental/elpepusoc/20081010elpepusoc_1/Tes


http://www.eduso.net/res/?b=5&c=42&n=124

jueves, 28 de abril de 2011

EXPOSICIÓN GRUPAL: SÍNDROME DE DOWN_ 30/03/2011


Como ya pueden conocer los asiduos lectores de mi blog, el colectivo Síndrome de Down fue el objeto de interés de mi grupo para el trabajo grupal que se requería para esta asignatura. Ya han tenido la oportunidad de llevar un seguimiento secuenciado del trabajo realizado, a través de mis escritos en el particular diario de campo que he elaborado en este blog. Esta entrada que ahora redacto será una reflexión personal del mismo colectivo atendiendo a los aspectos especialmente educativos que inciden en ellos, como hasta ahora he realizado con el resto de exposiciones.



Primeramente comentar que las personas con Síndrome de Down forman un colectivo con unas características físicas y psíquicas comunes, pero no obstante, esta aparente homogeneidad no es tal, ya que son muchos los elementos, factores incidentes en ellos que provoca que la heterogeneidad grupal sea patente. Esto provoca que muchos consideren que el único rasgo que comparten todas las personas que componen este colectivo sea la alteración del cromosoma 21, que es el factor causante de esta discapacidad. Es importante recalcar esta última cuestión (discapacidad) pues, se encuentra muy extendido el mito de que es una enfermedad, algo que la Organización Mundial de la Salud (O.M.S) no considera como tal, dado que no requiere de tratamiento médico. Ello no impide que estas personas lo necesiten, sin embargo, esto se debe a enfermedades, trastornos… que la misma discapacidad pueda acarrear, como por ejemplo, la obesidad.


Su conceptualización ha sufrido modificaciones a lo largo de la historia, siendo Seguin (1846) quien consideró en primera instancia que estas personas presentaban rasgos físicos muy semejantes a los habitantes de Mongolia. John Langdon Haydon Down (1866) fue el primer científico que describió las características clínicas que estas personas tenían en común. La concepción mongólica, postulado por el primero de los autores ha sido la que ha predominado durante mucho tiempo (y todavía hay quienes se refieren a estas persona con esta calificación), sin embargo tras la propuesta de una serie de expertos a la OMS para que cambiaran la nomenclatura a Síndrome de Down (en clara alusión a Haydon Down), ésta se hizo efectiva a partir de 1965.


En cuanto a su perfil, destacar los siguientes datos significativos del colectivo:


- Aproximadamente 1 de cada 900 niños nace con síndrome de Down


- Actualmente la esperanza de vida es de 56 años, pero con los cuidados de la salud y los actuales métodos de atención se prevé un aumento de vida que en ocasiones puede llegar hasta los 70 años


- Analizando la distribución por edades, se observa que las personas con síndrome de Down son muy jóvenes. Actualmente el 90% es menor de 35 años.


- Afecta por igual a distintas clases sociales y la distribución geográfica es prácticamente uniforme.


- La distribución por sexos es parecida (hombre 54,4%, mujer 45,6%).





Sus características físicas son patentes, destacándose las siguientes:




- Base del cráneo aplanada.




- Orejas pequeñas.




- Hendidura de los ojos oblícuas.




- Nariz aplanada.




- Boca pequeña.




- Cuello corto y ancho.




- Pliegues palmeres simianos.





Continuando por sus características psicosociales comentar que, a pesar de su hetereogenidad, se puede destacar lo siguiente:




- Tendencia a la persistencia de las conductas y resistencia al cambio. Tratan de reproducir las mismas acciones en diferentes situaciones y tienen serios problemas en “desaprender lo aprendido”.




- Les cuesta entender situaciones dadas en orden secuencial.




- Entienden literalmente lo que se les dice. Ello provoca que en ocasiones, al intentar darles una broma, éstos la interpretación de una forma diferente a nuestras verdaderas intenciones.




- Suelen mostrarse dependiente de los adultos, sin embargo, en ello va a influir el estilo de aprendizaje, su estimulación temprana…




- Aunque pueden contabilizarse casos de rebeldía, violencia, por lo general, no suele ser un rasgo característico de este colectivo el presentar problemas de conducta.




- Cuando no se sienten seguros o les resulta extraño el contexto donde se encuentran, suelen llevar a cabo procesos de aislamiento.





El colectivo Síndrome de Down es objeto de intervención educativa principalmente por los factores de riesgo que en ellos pueden presentarse, como son:




· Ámbito económico, suelen presentar dependencia de las prestaciones económicas que se les ofrece, principalmente por la falta de recursos adaptadas a sus condiciones. Además, sus especiales características les dificulta en ocasiones la obtención de un empleo que le permita gozar de una fuente de ingresos para su autoabastecimiento.




· Ámbito laboral, estrechamente relacionado con el anterior, pues en ocasiones la escasa cualificación en este terreno impide alcanzar un puesto de trabajo que les reporte unos recursos suficientes para su autonomía personal.




· Ámbito formativo, en este incide su prematuro abandono escolar y la falta de formación necesaria para la consecución entre otros, de un puesto de trabajo.




· Ámbito sociosanitario, aquí juega un papel importante la opinión, la postura de la propia sociedad. Es muy frecuente encontrar eso que Quico Maños considera como “sociedad discapacitante”, que no es más que la consideración del conjunto social de decidir el devenir de estas personas. Este hecho les impide tomar su propia iniciativa, provocándoles estrés y ansiedad ante cualquier situación que no les sea cotidiana.




· Ámbito residencial. Las personas con Síndrome de Down suelen resultar personas dependientes de sus padres, lo que provoca que se vean abocados a su permanencia en el domicilio familiar. A pesar de ello, aquellos que decidan independizarse, se encuentran con serios problemas a la hora de buscar una vivienda, principalmente por la falta de recursos económicos. Nuevamente volvemos a encontrarnos un serio obstáculo en el normal desarrollo de la persona.




· Ámbito relacional: se consideran por lo general personas con escasas relaciones sociales y en ello influye mayormente la estigmación social. Esta debilidad visible en este terreno provoca un serio riesgo de marginación y exclusión social.




· Ámbito de ciudadanía y participación. En ocasiones se tiende a obviar por parte de instituciones públicas y del conjunto de la sociedad, su condición de persona y ciudadano de derecho.




¿Qué problemáticas pueden presentar?




- Ritmo lento de aprendizaje.




- Poca atención.




- Escasa curiosidad.




- Dificultad para empezar y acabar la tarea.




- Dificultad para recordar.




- Baja capacidad imaginativa.




- Interés ante resultado positivo inmediato.




- Necesidad de participación activa.


Frente a ello se deben de utilizar una serie de estrategias, tales como despertar el interés, fomentar la iniciativa personal o reconocer su esfuerzo y tratar de mantener su interés. Todo ello es tarea de profesionales que además, han de trasladar estas apreciaciones a los padres y familiares para que todo lo realizado desde las diferentes instituciones tengan continuidad en casa. Este aspecto también se vio reflejado y señalado durante la exposición acerca del Trastorno del Espectro Autista (TEA).




En cuanto a la legislación, no existe una ley específica para este colectivo, simplemente se incluye, se enmarca, dentro de los considerados con discapacidad. Entre ellos destacar la Ley 13/1982, de 7 de abril, de Integración Social de los Minusválidos (LISMI) y Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad (LIONDAU).


Su abordaje histórico fue otro de los temas que se trataron. Así, se recogió cómo el primer hallazgo de persona con Síndrome de Down data del siglo VII, encontrándose a finales del siglo XV una pintura de “La virgen con el niño” donde es visible la figura de una persona con esta discapacidad. Reflejar también que desde tiempos lejanos se tendía a considerar a la persona con síndrome de Down como demoníaca e incluso se llegaba a realizar un proceso de separación social con el fin de evitar el contacto de ésta con el resto de la sociedad. Ya en el siglo XIX se observa un paulatino crecimiento de las residencias destinadas a personas con algunas discapacidades, del mismo modo que se proporcionan recursos y ayudas para éstas. Más tarde, en el siglo XX comienzan a instaurarse las escuelas correctivas con fines precisamente correctivos, y en la década de los años 70, entra en escena la educación especial que reconoce la posibilidad de educar a las personas con características educativas especiales.



A diferencia de otros ámbitos de actuación como hemos visto a lo largo de las sucesivas exposiciones, la figura del educador social si está reconocida y visible. ASEDOWN, asociación foco de interés cuanta con un amplio abanico de profesionales, y entre ellos se encuentran los dos perfiles que contempla nuestra titulación. Sin embargo, nos centraremos principalmente en la vertiente más educativa.



El amplio catálogo de servicios que ofrece la citada asociación se encuentran perfectamente clasificadas y adaptadas a las diferentes edades por las cuales pasa una persona a lo largo de su vida. Pero no olvidemos que esta discapacidad no solo afecta a la persona que la tiene, sino también a todas aquellas otras que le rodean, así como al conjunto de la sociedad, que juega un papel muy importante en la inclusión sociolaboral de las personas con Síndrome de Down. Así, la atención en la etapa infantil, escolar y adulta engloba no solo actuaciones con éstas únicamente, sino también con sus padres, como es el caso de los masajes terapéuticos, del mismo modo que las escuelas de hermanos o la formación de equipos de futbol suponen actividades encaminadas a la aceptación de la discapacidad y a facilitar el desarrollo tanto personal como social de la persona con Síndrome de Down. De entre todas las actividades que se realiza considero especialmente esenciales la sensibilización social y la inclusión laboral, pues son dos factores cruciales para la satisfactoria inclusión social de la persona. Destacar también que se antoja primordial y necesario para un futuro que la intervención se realice desde edades muy tempranas.




Entre las funciones que desempeña el educador social para y con estas personas, citar las siguientes:






•Atención, información, asesoramiento y orientación a las familias






•Recibimiento y acogimiento en el centro






•Tramitación y búsqueda de subvenciones






•Seguimiento individualizado






•Gestión y administración de los servicios que ofrece la Asociación






•Taller de ocio y tiempo libre






•Educativas, docentes y animación y dinamización del colectivo






•Organización, planificación, programación, desarrollo y evaluación de su intervención y proyectos.







El video y posterior debate que llevamos a cabo resultó muy interesante, y muchos son los aspectos que de él pueden extraerse. Las siguientes líneas tratarán esta cuestión.



En primer lugar destacar las palabras del educador social del centro en cuanto al protocolo de entrada a la propia organización, siendo ésta por derivación de una institución pública (salud) o por propia iniciativa de la persona o familia. En este caso, es muy importante la bienvenida y el primer contacto ya que mayormente las familias suelen presentar estrés, ansiedad ante esta circunstancia. Es tarea del educador social, junto a otros profesionales como la psicóloga bajar esos niveles de tensión y su principal acometido debe ir destinado a la aceptación por parte de los más allegados al niño/a de la discapacidad que presenta. Por lo general, el tiempo estipulado para la aceptación de la nueva situación varía considerablemente de unas familias a otras, pero en todas suele presentarse las siguientes etapas:




- Negación.




- Asimilación.




- Normalización.




Como tantas y tantas veces hemos recalcado y manifestado, la familia juega un papel muy importante en el desarrollo del niño, y más si cabe en un sujeto que presenta una serie de dificultades para su normal desarrollo. Esta cuestión puede tener una doble lectura, ya que con ello a veces se tiende a caer en el error de sobreproteger al niño/a impidiéndole realizar cualquier acto surgido por iniciativa propia. Esta tendencia tiene efectos muy perjudiciales en un futuro, pues con ello se fomenta la dependencia de la persona con respecto a sus padres, lo que dificultaría el avance hacia una mayor autonomía. Con ello no quiere decirse que no se atienda a las necesidades específicas que los hijos/as con Síndrome de Down puedan presentar, pero siempre dejándoles un margen de libertad individual. En ocasiones, los padres no saben cómo actuar y necesitan del asesoramiento de un profesional que bien podría ser el educador social.



Creímos importante también la opinión de los padres al respecto y para ello contamos con la inestimable colaboración de un miembro de la propia asociación. En él se veía claramente cómo una familia afronta la nueva situación que se les presenta ante el nacimiento de un niño con Síndrome de Down y las dificultades que se encuentran para favorecer el normal desarrollo del niño/a. La asociación es un elemento importantísimo, pues a través de ella se logra conocer, compartir experiencias con otras personas que hayan pasado la misma situación e incluso también para asesorar a aquellos que por vez primera accedan a dicha institución. También resulta útil para acceder a los diferentes recursos, ayudas…



Igualmente consideramos interesante la entrevista a una persona con Síndrome de Down, sobre todo para dar a conocer que pueden tener las mismas aficiones, preocupaciones, intereses que cualquier persona, y aunque pueden presentar algunas dificultades, como por ejemplo a la hora de la pronunciación, sí que podemos entablar con ellos una conversación, contar nuestras experiencias, escuchar sus opiniones, inquietudes, curiosidades…Aunque no puedo mostrar la grabación que nosotros mismos realizamos, os dejo el enlace de un video-documental de la web realizado a una persona con Síndrome de Down, donde se le cuestiona sobre diferentes temas.













Personalmente considero al colectivo Síndrome de Down como uno de los más conocidos y aceptados dentro del conjunto de la sociedad. Ello, no obstante, no impide que todavía haya quienes traten de “aceptar” a dichas personas, pero considerándolas inferior o mostrando pena por ello. Estas actitudes se encuentran muy extendidas, pues en ocasiones hay quienes que, ante la presencia de una persona con Síndrome de Down comentan “pobrecillo” o “que lástima” e intentan relacionarse con él como de un niño se tratara. Estas actuaciones revelan y son fruto de los estereotipos que sobre ellos giran y es mucho el mal que estas apreciaciones provocan en la persona. En mi opinión igualmente caemos un error cuando solemos comentar que las personas con Síndrome de Down son muy cariñosas y amables, cuando ello no es así. Este es uno de los estereotipos más extendido entre el colectivo, y ello no quiere decir que por lo general suelan ser personas muy cercanas, pero como ya se ha comentado con anterioridad, se trata de un grupo de personas de características muy diferentes y en ellos podemos encontrar sujetos rebeldes, violentos, más agradables o menos. En cierto modo esa consideración de personas cariñosas suele derivar de que casi todo el mundo ha tratado con estas personas y dado que sus redes sociales son tan débiles en el momento que le muestras que estás dispuesto a conversar, escuchar, se entregan a ti y se muestran totalmente receptivos y afectuosos. Personalmente traté con varias personas de la asociación, y a pesar de que hacía escasamente minutos que me presenté me trataron cómo si me conociesen de todo la vida… sinceramente es una experiencia muy gratificante el estar en contacto con ellos. Cuanta generosidad y cariño presencié durante el tiempo de estancia allí.



Refiriéndonos nuevamente a su condición de colectivo heterogéneo propusimos la cuestión de si ante esta evidencia en un futuro dejaran de ser colectivo de intervención para pasar a atenderse individualmente cada caso. Mi opinión coincide con la de mis compañeros y el propio educador social, ya que hay un elemento esencial a tener en cuenta para responder: la fuerza que se puede ejercer actuando como grupo. Sin ello quizás muchos recursos con los que hoy se cuenta no existirían ya que la presión social que pude desplegarse aunando fuerzas no es la misma que sí lo hacemos individualmente. A este argumento hay que sumarle el hecho de que continuamente siguen naciendo personas con Síndrome de Down, por lo que el trabajo que se termina con una familia, hay que empezarla con otra ya que se necesita formación, conocimiento sobre cómo actuar con individuos con esta discapacidad, y la actuación de profesionales cualificados se antoja fundamental.



La figura de Pablo Pineda, reconocido actor con Síndrome de Down, protagonista de “Yo, también” (2009) con el cual ganó la Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián, sorprendentemente se postuló como un tema que consideramos oportuno poner en debate ante las diversas opiniones encontradas “on line” sobre la influencia que éste pude tener sobre el colectivo Síndrome de Down. La realidad es que dicha persona ha sabido buscarse su puesto, su lugar en la sociedad. Ello no implica que todas las personas con esta discapacidad tengan las mismas posibilidades, habilidades que Pablo Pineda, pues no olvidemos que, como ya hemos comentado a lo largo de este escrito, lo único que tienen en común es la alteración cromosómica en el par 21. Esta supuesta frustración que suele decirse puede generar en los padres, sociedad e incluso las propias personas con Síndrome de Down la aparición en los medios de esta persona, tiene su propio origen en la no consideración de que no todos pueden alcanzar ciertas metas, ni tiene las mismas capacidades para emprender determinadas tareas. Ilustremos ello con un ejemplo. Cuando somos pequeños, principalmente los chicos, soñamos con ser futbolistas o asemejarnos al mismo nivel que astros del futbol como Messi, Ronaldo o Casillas, sin embargo, son pocos los que alcanzan ese status. Es función de los padres y los propios niños, el considerar como inaccesible el alcanzar semejante nivel, pues han de ser consciente de que no poseen las mismas cualidades que sus ídolos. Por tanto, cuando el argentino se alzó el pasado año el trofeo que le acredita como mejor jugador del Mundo, nos levantamos y le aplaudimos ante su esfuerzo y valía, pero ello no significa sumirnos en un proceso de ansiedad y frustración ante una imposibilidad evidente. Misma situación ocurre con Pablo Pineda y el colectivo Síndrome de Down, la sociedad, familiares e incluso la propia persona Síndrome de Down debe estar preparada para considerar aquel como una persona de referencia, pero no una representación del propio colectivo. Incluso me atrevería a decir que esta circunstancia más que ser perjudicial podría resultar como estimuladora, pues al tenerlo como un referente significaría interiorizar el lema de que con esfuerzo y dedicación podemos lograr nuestros objetivos, como así hizo el reconocido actor.



El propio Pablo Pineda nos reporta a otra cuestión, pues con él podemos pensar, llegar a ser conscientes de que la sociedad está preparada para la inserción y aceptación en igualdad de condiciones que el resto a las personas con Síndrome de Down, pero ¿nos equivocamos si así lo creemos? En cierto modo, como ya se he aclarado, considero a este colectivo como uno con los cuales la sociedad está más sensibilizada, y la película “Yo, también” es una prueba de que se avanza en ese sentido. Pero en dicho film, Pablo representa el papel de una persona con su misma discapacidad, y como comentamos en clase, ¿le darán la oportunidad de encarnar otros papeles en los que no ilustrase a una persona con Síndrome de Down? Ahí dejo la pregunta.



Otro tema de debate que surgió es la comercialización de la muñeca BabyDown, que de nuevo vuelve a ponernos en una controversia. Y es que la idea en sí, no está nada mal, el problema es el uso que se hace de ello, un dato que nos revela que a pesar de que hay indicios de aceptación, sensibilización de la sociedad con este colectivo, también encontramos ciertos aspectos que nos pone los pies en la tierra y nos da pie a pensar de que todavía hay mucho por hacer. En este caso, la muñeca viene acompañada de unas instrucciones sobre cómo actuar con ella, lo que unido a sus especiales características puede acentuar aún más la diferenciación, lo que supondría un retroceso en el proceso de integración. Aquí tienen el enlace que habla sobre la comercialización de la citada muñeca.





http://www.elpais.com/articulo/sociedad/primera/muneca/rasgos/sindrome/Down/elpepusoc/20071029elpepusoc_8/Tes




En definitiva, como ya he citado alguna que otra vez, la satisfacción que esta exposición ha causado en mí ha recompensado todo el esfuerzo que como grupo hemos realizado, hasta el punto de contemplar este colectivo como uno de mis futuribles. Para aquellos que quieran estar al tanto y conocer más sobre el mundo del Síndrome de Down, les recomiendo que accedan al siguiente enlace.




http://www.elblogdeanna.es/